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Trump presiona por tipos del 1% a las puertas de la reunión de la Fed
El presidente Donald Trump volvió a reclamar que Estados Unidos tenga los tipos de interés más bajos del mundo. Lo hizo el 13 de septiembre desde el Irish Open en Doonbeg (Irlanda), a solo dos días de que comience la reunión de política monetaria de la Reserva Federal el 15 de septiembre.
La petición contrasta con el nivel actual de los tipos: el tipo de los fondos federales se sitúa en un rango objetivo del 3,50% al 3,75%. Trump defiende recortes hasta el 1% o incluso menos, lo que implicaría una bajada de más de 250 puntos básicos respecto a los niveles vigentes.
Su argumento se apoya en tres frentes: unos tipos elevados, sostiene, restan competitividad frente a otros países, encarecen el coste de financiación de una deuda nacional que ya supera los 39 billones de dólares y frenan el crecimiento económico.
El contexto macro complica la idea de recortes. Persisten presiones inflacionistas, el precio del petróleo ha repuntado y los datos de empleo han sido sólidos. Con este telón de fondo, parte del mercado contempla que el presidente de la Fed, Kevin Warsh —nombrado por el propio Trump a principios de 2026— podría optar por subir tipos en lugar de recortarlos.
Trump también elevó el tono en redes sociales con un mensaje: "BAJAD EL TIPO O DEJARÉ DE COMERCIAR CON LOS PAÍSES CON LOS QUE TENEMOS DÉFICIT". El asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, adoptó un enfoque más prudente y deslizó que Trump podría aceptar una eventual subida si las condiciones económicas la justificaran.
Para los mercados, la reunión de la Fed del 15-16 de septiembre llega cargada de presión política además de su relevancia económica. Los inversores barajan dos escenarios.
Si la Fed mantiene los tipos o los recorta, la renta variable podría recibir un impulso. Un menor coste de financiación suele favorecer la inversión empresarial, el consumo y el apetito por el riesgo. En ese caso, las acciones de crecimiento y los sectores más sensibles a los tipos, como tecnología e inmobiliario, tenderían a beneficiarse.
Si Warsh avanza con una subida, el encarecimiento del crédito se extendería por toda la economía, desde hipotecas hasta líneas de financiación corporativa. Las valoraciones bursátiles, especialmente en compañías cuyo precio depende de beneficios futuros, suelen comprimirse cuando aumentan las tasas de descuento.
El rango actual del 3,50% al 3,75% ya incorpora una serie de recortes realizados bajo anteriores equipos de la Fed, orientados a sostener la economía en episodios previos de incertidumbre. Un cambio de rumbo ahora enviaría la señal de que el banco central considera la inflación una amenaza más urgente que la desaceleración del crecimiento.