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Japón prevé un récord de 16,6 billones de yenes en intereses en el ejercicio 2027 por el encarecimiento de la financiación
El Ministerio de Finanzas de Japón se prepara para un presupuesto del ejercicio fiscal 2027 con marcas históricas en el capítulo de costes financieros. El Gobierno calcula destinar 16,6 billones de yenes solo a pagos de intereses, un importe que cubre el servicio de la deuda existente, sin reducir el principal.
Si se suman los intereses y los vencimientos de bonos, el coste total de servicio de la deuda superaría los 31,3 billones de yenes.
El principal factor detrás del aumento es la revisión al alza del tipo de interés a largo plazo utilizado como hipótesis de planificación para los bonos del Estado japonés. El Ministerio elevó el supuesto del 3,0% para el ejercicio 2026 al 3,8% para el ejercicio 2027.
Japón mantiene desde hace años la peor ratio deuda/PIB entre los países del G7, y un entorno de tipos más altos encarece la refinanciación de ese volumen de obligaciones. El Banco de Japón ha ido normalizando su política monetaria tras décadas de condiciones ultraexpansivas y recientemente subió su tipo rector al 1,0%, el nivel más alto en 31 años.
En paralelo, las solicitudes presupuestarias totales para el ejercicio 2027 se estiman por encima de los 130 billones de yenes, superando el récord anterior de 122 billones registrado apenas un año antes, en el ejercicio 2026. El Ejecutivo del primer ministro Sanae Takaichi ha eliminado los techos tradicionales de gasto para iniciativas vinculadas a la estrategia de crecimiento.
Defensa figura con una asignación destacada de 8,9 billones de yenes. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria solicita aproximadamente 7,7 billones de yenes, con un fuerte foco en inversiones en IA y semiconductores. Educación se situaría en torno a 8,7 billones de yenes, y el gasto en seguridad social aumentaría en unos 390.000 millones de yenes.
En el mercado de bonos, se espera que el Estado siga dependiendo de nuevas emisiones para financiar estos desembolsos. El supuesto del 3,8% para la elaboración del presupuesto se sitúa claramente por encima de los niveles a los que ha cotizado en los últimos meses la rentabilidad del JGB a 10 años, lo que sugiere que Finanzas está incorporando un margen de seguridad.
La evolución fiscal japonesa tiene relevancia global: el país es el mayor acreedor del mundo y un importante tenedor de Treasuries de EE. UU. Si el repunte de las rentabilidades domésticas hace más atractivos los JGB frente a la deuda extranjera, los inversores institucionales japoneses podrían repatriar capital, presionando al alza las rentabilidades en otros mercados de deuda soberana.