hace 58m
La emisión de bonos corporativos en EEUU supera los 1,68 billones de dólares con el repunte de los rendimientos del Tesoro
El rendimiento del Treasury a 10 años roza el 5% y los responsables de tesorería de muchas empresas estadounidenses se enfrentan a una decisión clásica: emitir ahora o arriesgarse a que la financiación sea aún más cara. Hasta agosto de 2026, la emisión de deuda corporativa "investment grade" en EEUU alcanzó aproximadamente 1,68 billones de dólares, un 27% más que en el mismo periodo del año anterior. Las previsiones para el conjunto de 2026 ya superan los 1,9 billones.
La presión de los tipos es evidente. A comienzos y mediados de septiembre, el Treasury a 10 años se movió en torno al 4,94%–4,97%, niveles que no se veían desde 2023. El repunte se atribuye a factores conocidos: la persistencia de las preocupaciones por la inflación global, una Reserva Federal que mantiene al mercado en vilo sobre el momento y la magnitud de los ajustes de tipos, y déficits fiscales lo bastante abultados como para reforzar la narrativa de los "bond vigilantes".
En este contexto, los rendimientos de la deuda corporativa de mayor calidad han superado el 5,5% en algunos momentos de 2026. Es el precio que están pagando por endeudarse compañías de primera línea con balances sólidos. Hace solo unos años, muchas de estas mismas empresas lograban cupones por debajo del 3%.
A principios de año, algunas compañías aplazaron colocaciones cuando los rendimientos se dispararon, a la espera de una corrección. Algunas la obtuvieron. Otras vieron cómo los tipos seguían subiendo y acudieron al mercado igualmente, asumiendo que la financiación cara de hoy puede parecer barata con el tiempo.
La tecnología, y en especial las firmas que están destinando grandes inversiones a infraestructura de inteligencia artificial, se ha convertido en la principal fuente de nueva oferta de bonos corporativos. Necesitan volúmenes muy elevados de capital para construir centros de datos, adquirir chips especializados y escalar la potencia de cómputo que sustenta sus planes de IA.
Un ejemplo reciente es Oracle: su emisión de 25.000 millones de dólares atrajo más de 129.000 millones en órdenes de compra, cerca de cinco dólares de demanda por cada dólar ofertado.
Pese al ascenso de los tipos de referencia, los diferenciales de crédito —la prima sobre el Treasury que exigen los inversores por asumir riesgo corporativo— se han estrechado. En términos sencillos: las empresas están pagando una prima de riesgo menor, aunque el coste total de financiación haya aumentado.
Implicaciones para el mercado. Algunos analistas prevén que el ritmo de emisiones corporativas pueda superar al del propio Tesoro. Cuando las compañías inundan el mercado con deuda, compiten con el Gobierno por el capital de los inversores, lo que puede tensionar aún más los rendimientos en un círculo que se retroalimenta.
Para las empresas que deben refinanciar vencimientos, el momento es crucial. Una firma que emitió bonos a cinco años al 3% en 2021 se enfrenta ahora a un coste de refinanciación cercano al doble. Para los inversores, los bonos corporativos "investment grade" con rendimientos por encima del 5,5% ofrecen retornos comparables a las expectativas de la renta variable, con la ventaja relativa de la prioridad de cobro como acreedor sénior. El fuerte apetito mostrado en operaciones como la de Oracle sugiere que los inversores institucionales ya han hecho los números y están ajustando sus carteras en consecuencia.