El secretario del Tesoro de EE. UU. advierte de que la debilidad del yen puede arrastrar a otras divisas asiáticas
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, alertó sobre la caída del yen japonés y advirtió de que su debilidad ya está alimentando la inflación interna y podría provocar un efecto dominó de depreciación en otras monedas de Asia.
El yen ha tocado mínimos no vistos desde 1986. Ante ese deterioro, Estados Unidos y Japón coordinaron una intervención directa en el mercado de divisas. La operación se ejecutó el 13 de agosto de 2026 y consistió en compras de yenes para sostener su cotización. Una imagen captada por un fotógrafo de Reuters durante una reunión de gabinete mostró una nota con el plan descrito de forma explícita: "Buy Japanese Yen (JPY) $510 bil".
Bessent reconoció públicamente el 1 de agosto la "sustancial infravaloración" del yen y respaldó las acciones de Japón para recuperar equilibrio en una moneda castigada. Exgestor de hedge funds, fue confirmado como secretario del Tesoro en enero de 2025 bajo el presidente Trump y, según se ha informado, obtuvo beneficios con posiciones vinculadas al yen durante su etapa en el sector financiero.
La depreciación del yen ha encarecido de forma notable las importaciones para consumidores y empresas japonesas, reforzando las presiones inflacionistas que el Banco de Japón ha tenido dificultades para contener.
Por qué importa a los mercados cripto
Una caída del yen tiende a empujar a otras divisas asiáticas a depreciarse para no perder competitividad. La referencia de Bessent a una posible "depreciación más amplia" en Asia apunta a los primeros compases de un ciclo de devaluaciones competitivas.
El llamado yen carry trade —financiarse en yenes baratos para invertir en activos de mayor rentabilidad— ha sido un motor relevante de liquidez global. Si el yen se fortalece bruscamente por una intervención, esas operaciones suelen deshacerse con rapidez. El último gran desmantelamiento del carry trade, en agosto de 2024, sacudió tanto a la renta variable como a los criptoactivos. Una intervención de 510.000 millones de dólares eleva el riesgo de un nuevo ajuste desordenado.
Riesgo de contagio regional
La advertencia de Bessent no se plantea como un escenario teórico. Cuando cae una gran moneda asiática, sus competidores comerciales se enfrentan a una disyuntiva: permitir que sus divisas también se debiliten para mantener competitividad o sostenerlas y asumir el coste sobre el sector exportador.
Solo el riesgo de un deshacimiento del carry trade justifica un seguimiento estrecho. Si posiciones apalancadas por billones de dólares dependen de la estabilidad del yen, que el secretario del Tesoro señale públicamente el riesgo de depreciación regional es algo más que un comentario: es una señal de alerta.