La Administración Trump prepara precios mínimos y aranceles al polisilicio para frenar el dominio de China
El Departamento de Comercio de EE. UU. abrió el 1 de julio de 2025 una investigación de seguridad nacional al amparo de la Sección 232 sobre el polisilicio y sus derivados, y el 16 de julio publicó el aviso para recibir comentarios del público. Se trata del mismo instrumento legal que la primera Administración Trump utilizó en 2018 para imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio, al otorgar al presidente amplias facultades para restringir el comercio cuando las importaciones se consideran una amenaza para la seguridad nacional.
Se espera que Comercio entregue su informe en torno a mayo de 2026. La decisión presidencial, inicialmente prevista antes, se ha aplazado a agosto de 2026.
En enero de 2026 empezaron a circular propuestas para fijar precios mínimos en minerales críticos. El esquema plantea aranceles ajustables que se activarían para sostener un precio mínimo de negociación. El vicepresidente JD Vance amplió estos planes en febrero de 2026.
Aplicado al polisilicio, el mecanismo funcionaría así: si el precio global cae por debajo de un umbral —probablemente por un aumento de oferta barata procedente de productores chinos—, los aranceles se elevarían de forma automática para mantener el precio efectivo en EE. UU. por encima de un mínimo predeterminado.
Aunque el polisilicio no es un producto conocido para el gran público, es el material a base de silicio que se refina con niveles extremos de pureza para dos usos finales distintos. El polisilicio de grado solar se transforma en obleas que terminan en paneles fotovoltaicos. El de grado electrónico, aún más puro, es un insumo clave de la cadena de suministro de semiconductores.
China concentra la mayor parte del suministro mundial de polisilicio. La producción estadounidense es limitada: Hemlock Semiconductor (Michigan) y la planta de Wacker Chemie en Tennessee son los principales productores del país. REC Silicon, que operaba en el estado de Washington, ha afrontado importantes problemas operativos.
La Inflation Reduction Act, aprobada en 2022, destinó miles de millones de dólares a incentivar la fabricación doméstica de equipos solares y el despliegue de energía limpia. El impulso actual sobre el polisilicio busca, en parte, hacer viable esa ambición industrial.
La combinación de aranceles y precios mínimos elevaría casi con seguridad los costes de insumos para los fabricantes estadounidenses de paneles solares y para los productores vinculados a semiconductores. Un polisilicio más caro encarece los paneles, alarga los plazos de amortización y puede dejar fuera proyectos que hoy resultan rentables.
Para productores nacionales como Hemlock Semiconductor, un precio mínimo garantizado aportaría certidumbre de ingresos y facilitaría justificar inversiones para ampliar capacidad.
El desenlace de la investigación no se limita a un sí o un no. El presidente podría optar por aranceles generales, aranceles selectivos, cupos o una combinación con exenciones. Cada alternativa redistribuye ganadores y perdedores a lo largo de las cadenas de valor de la solar y de los semiconductores.