Morgan Stanley rebaja Circle a "infraponderar" y recorta el precio objetivo a 38 dólares por la presión sobre USDC de alternativas tokenizadas
Resumen del mercado generado por IA
Morgan Stanley rebajó Circle a infraponderar y recortó su precio objetivo a 38 $, citando la desaceleración del crecimiento de USDC, la compresión de las rentabilidades de las reservas y un cambio de mix hacia ingresos por transacciones de menor margen. La nota también destaca la competencia estructural de fondos del mercado monetario tokenizados, depósitos bancarios tokenizados y otros sustitutivos de efectivo on-chain con rendimiento, además de la incertidumbre legislativa que podría favorecer a los bancos. A corto plazo, el sentimiento se debilita hacia los emisores de stablecoins independientes y los modelos de ingresos centrados en USDC.
Nivel de impacto
● Media
Activos afectados
NCSKCRCL2USD/USDT-2.78%
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▼ Bajista
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Las acciones de Circle cedieron cerca de un 6% el lunes después de que Morgan Stanley rebajara su recomendación a "infraponderar" y redujera su precio objetivo a 38 dólares, un recorte del 64% frente a los 106 dólares anteriores, según el informe original. El banco no lo plantea como un simple ajuste de estimaciones, sino como una revisión de fondo del potencial de beneficios de la compañía. Para un emisor cuyo negocio pivota sobre un activo digital vinculado al dólar, la lectura es clara: el modelo de las stablecoins se enfrenta a vientos en contra estructurales que van más allá de los volúmenes de este trimestre.
Presión sobre el rendimiento de reservas y crecimiento más lento
Morgan Stanley atribuye su nueva visión a tres elementos: desaceleración del crecimiento de USDC, mayor presión sobre los ingresos de las reservas y un giro hacia ingresos por transacciones de menor margen. La capitalización de USDC se mantiene muy por debajo de su máximo de 2022 y, aunque conserva un peso relevante en DeFi, esa posición no se ha traducido recientemente en una expansión fuerte.
El banco prevé que el rendimiento que Circle obtiene de sus reservas, concentradas en gran medida en Treasuries, siga comprimiéndose, lo que recorta una fuente de ingresos de alto margen que antes sostenía los resultados. Las comisiones por transacción aumentan, pero aportan márgenes más estrechos. A diferencia de Tether, históricamente más dependiente de grandes rendimientos de reservas y menos del volumen, la tesis de Circle pasa por convertirse en una infraestructura de pagos ubicua. Es una apuesta de años con resultados desiguales. A medida que el mercado madura, las economías tienden a estrecharse, no a ampliarse.
Nuevos competidores erosionan el terreno de las stablecoins
La competencia ya no proviene solo de otras stablecoins. Fondos monetarios tokenizados, depósitos bancarios tokenizados y proyectos como Open USD empiezan a ocupar usos que antes eran casi exclusivos. Cuando un token respaldado por Treasuries de firmas como BlackRock o Franklin Templeton ofrece rendimiento directamente onchain, pierde fuerza el incentivo para mantener USDC, que no remunera, en una cartera de trading.
Hitos recientes de tokenización, como la liquidación en vivo de JPMorgan con Ondo y el hecho de que los activos del mundo real (RWA) onchain hayan superado los 20.000 millones de dólares, apuntan a que las instituciones están construyendo vías que pueden prescindir de las stablecoins tradicionales. La apuesta de Circle de que USDC sería la capa de liquidación de internet choca con una realidad más fragmentada: un token de fondo con permisos puede cumplir la misma función y, además, pagar un pequeño rendimiento. Morgan Stanley identifica estas alternativas tokenizadas como una amenaza directa para la economía de Circle, con un matiz clave: la infraestructura ya está operativa y liquidando miles de millones.
Stablecoins bajo presión regulatoria
En paralelo, la incertidumbre en Washington sobre la legislación de stablecoins añade ruido a la valoración bursátil de Circle. La disputa política se intensifica: grandes bancos buscan modificar un proyecto de ley cripto de referencia a pocos días de una votación en el Senado, con el objetivo de introducir cambios que podrían reescribir las reglas para los emisores. Si la regulación favorece los depósitos tokenizados emitidos por bancos o impone requisitos de reservas más estrictos que resten flexibilidad a Circle, su modelo de ingresos podría verse obligado a otra revisión.
Circle se ha posicionado como un emisor cumplidor y transparente, una ventaja en un sector a menudo opaco. Aun así, el cumplimiento no inmuniza frente al riesgo legislativo. La claridad regulatoria que Circle lleva tiempo reclamando podría llegar y beneficiar precisamente a las instituciones que ya avanzan en depósitos tokenizados. Eso no es negativo para los pagos basados en blockchain, pero sí complica el panorama de un emisor de stablecoin independiente que no forma parte de un gran conglomerado bancario.
Lo que aguanta y lo que sigue preocupando
No todo es negativo. USDC mantiene su liderazgo en DeFi sobre Ethereum y las alianzas de Circle con exchanges le dan una ventaja de distribución difícil de replicar de inmediato. Además, la stablecoin no ha sufrido episodios de pérdida de paridad como los de experimentos algorítmicos más pequeños. Aun así, la reacción del mercado a la nota de Morgan Stanley —una caída del 6%, contenida pero significativa— sugiere que los inversores empiezan a descontar un entorno en el que Tether y varias alternativas con rendimiento presionan a Circle por ambos lados.
La incógnita es si Circle puede pivotar con la suficiente rapidez en un mercado que ya no necesita una única stablecoin dominante. Si USDC pasa a ser uno más entre varios tokens de liquidación, y no el estándar del dólar onchain, el reajuste a 38 dólares podría no ser el final de la revaloración a la baja. Podría ser el inicio de un nuevo precio para toda una categoría que hace un año parecía intocable.