El BCE elige a 36 entidades para el piloto del euro digital previsto para 2027

Resumen del mercado generado por IA
La selección del BCE de 36 proveedores de pagos para un piloto del euro digital de 12 meses que comenzará en el segundo semestre de 2027 impulsa la CBDC desde el diseño hacia las pruebas en el mundo real en toda la zona del euro, incluidos los pagos sin conexión y los pagos en comercios. La medida respalda la narrativa de soberanía de pagos de Europa frente a las stablecoins y las redes privadas, pero las persistentes preocupaciones sobre privacidad y control podrían moldear la adopción y el tono regulatorio, influyendo en el posicionamiento del sector de pagos y en el debate de política en la zona del euro.
Nivel de impacto
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El Banco Central Europeo (BCE) ha seleccionado a 36 proveedores de servicios de pago para participar en un piloto del euro digital de 12 meses, cuyo inicio está previsto para el segundo semestre de 2027. La prueba utilizará una versión beta del euro digital y evaluará pagos, alta de cuentas, aceptación por parte de comercios y operativa sin conexión. El programa se desarrollará en el BCE y en 19 bancos centrales nacionales de la zona euro, entre ellos los de Alemania, Francia, Italia, España, Países Bajos, Irlanda, Portugal y Finlandia. El organismo señaló que, tras abrir en marzo de 2026 un proceso de manifestación de interés, recibió más de 50 solicitudes. La lista final combina bancos y empresas de pagos no bancarias, con distintos tamaños, modelos de negocio y cobertura geográfica. Según el diseño del ensayo, algunos participantes actuarán como proveedores distribuidores, facilitando al personal del Eurosistema el acceso a servicios beta como la apertura de cuentas y la ejecución de pagos. Otros operarán como adquirentes, habilitando a comercios seleccionados para aceptar pagos en euro digital beta. En algunos casos, una misma entidad desempeñará ambas funciones. El piloto abarcará pagos entre particulares, tanto online como offline. También incluirá pagos de consumidores a empresas en puntos de venta físicos, con sistemas de TPV basados en software, además de comercio electrónico y pagos móviles. Aunque la versión beta estará alineada con el enfoque contemplado en el borrador legislativo, no tendrá estatus de moneda de curso legal. Piero Cipollone, miembro del comité ejecutivo del BCE y responsable del grupo de trabajo del euro digital, afirmó que el interés del mercado refleja "la disposición del sector privado a implicarse activamente en el proyecto del euro digital para reforzar el panorama de pagos europeo". Entre las compañías seleccionadas figura Stripe. Su vicepresidenta, Eileen O'Mara, sostuvo que Europa tiene una oportunidad poco habitual para definir el futuro de los pagos digitales. En una publicación en X, señaló que el éxito dependerá de construir un euro digital útil para la economía real: fácil de integrar y con la seguridad, fiabilidad y rendimiento que las empresas esperan de la infraestructura de pagos actual. El anuncio también reavivó las críticas de defensores de activos digitales y escépticos de las monedas digitales de banco central. Handre Van Heerden sostuvo en X que el euro digital podría otorgar demasiado control al BCE, con inquietudes sobre la trazabilidad, posibles restricciones al gasto y herramientas de política como tipos negativos o reglas de caducidad. Estas preocupaciones acompañan al proyecto desde hace años. La privacidad sigue siendo uno de los puntos más sensibles del debate público. El BCE, por su parte, presenta el euro digital como una vía para preservar la soberanía monetaria a medida que crecen las stablecoins, las redes privadas de pago y los criptoactivos. Para Europa, el piloto será una prueba decisiva: comprobar si una moneda digital de banco central puede cubrir necesidades de pago del mundo real sin erosionar la confianza. La tecnología puede estar lista, pero el reto más complejo será convencer a ciudadanos y empresas de que el euro digital es útil, respeta la privacidad y merece ser adoptado.