El Banco de Japón eleva los tipos al 1%, máximo desde 1995, por el impacto de la guerra con Irán

El Banco de Japón (BOJ) volvió a mover ficha como no lo hacía desde mediados de los años 90: elevó su tipo oficial a corto plazo del 0,75% al 1% el 16 de junio. Con este ajuste, el nivel queda en su cota más alta desde septiembre de 1995 y prolonga la salida gradual de décadas de política monetaria ultralaxa. El detonante vuelve a estar en el mismo frente que domina los mercados este año: el encarecimiento de la energía. La subida de los precios del crudo y el gas, alimentada por el conflicto en Oriente Medio, está intensificando las presiones inflacionistas en una economía especialmente sensible a estos shocks por su elevada dependencia de las importaciones energéticas. La decisión se aprobó por 7 votos a 1 tras una reunión de política monetaria de dos días. El único voto en contra fue el del consejero Asada Toichiro, que advirtió de los posibles riesgos para el crecimiento y el empleo. El comunicado destacó además que el gobernador Kazuo Ueda no estuvo presente en la reunión de junio de 2026. El BOJ no dio detalles sobre su ausencia, aunque la amplia mayoría sugiere que el consejo contaba con consenso suficiente para avanzar. Se trata del primer incremento desde diciembre de 2025, cuando el BOJ elevó el tipo al 0,75%. El mercado lo daba prácticamente por descontado: la persistencia de la inflación energética y las señales previas del banco central habían consolidado la expectativa de una nueva subida. Japón importa la mayor parte de su energía, por lo que cualquier repunte de los precios internacionales se traslada con más intensidad que en otras economías desarrolladas. El BOJ reconoció ese contexto de tensión y, pese al endurecimiento, reiteró su intención de mantener unas condiciones financieras en conjunto acomodaticias. Las próximas decisiones, indicó, dependerán de los datos. Efecto potencial en cripto y activos de riesgo El BOJ no mencionó las criptomonedas ni en la decisión ni en su comunicación. Aun así, las implicaciones para los activos digitales pueden ser relevantes por vías indirectas. El "carry trade" en yenes ha sido durante años una de las fuerzas más influyentes en los mercados globales de riesgo: los inversores se financian barato en yenes para invertir en activos con mayor rentabilidad, incluido el cripto. Con tipos más altos, endeudarse en yenes se encarece y la rentabilidad de esa estrategia pierde atractivo. Además, un yen más fuerte —movimiento habitual tras una subida de tipos— puede empujar a una reasignación de capital. El voto discrepante de Asada Toichiro será un punto a seguir. Si los datos macro se deterioran de forma significativa en los próximos meses, esa postura podría ganar peso dentro del consejo, abriendo la puerta a una pausa o incluso a un giro en la trayectoria de tipos.