El IPC de Australia cae un 0,7% en mayo y la inflación interanual se modera al 4,0%

El Índice de Precios al Consumo (IPC) de Australia retrocedió un 0,7% en mayo, lo que situó la inflación interanual en el 4,0%, frente al 4,2% del mes anterior. La estadística, publicada por la Oficina Australiana de Estadística (ABS) el 24 de junio, prolonga la tendencia desinflacionista observada en los últimos meses y acerca el dato general al rango objetivo del Banco de la Reserva de Australia (RBA) del 2–3%, aunque todavía se mantiene claramente por encima. Detrás del descenso del IPC Aunque el indicador general se suavizó, la inflación de media recortada (trimmed mean), que excluye los movimientos más volátiles para medir las presiones subyacentes, repuntó ligeramente. En otras palabras, los componentes más persistentes siguen encareciéndose, pese al enfriamiento del conjunto de la cesta. El RBA había señalado con anterioridad que esperaba un pico de inflación general en torno al 4,8% a mediados de 2026. El 4,0% registrado en mayo sugiere que el máximo podría haber quedado atrás o que la trayectoria está descendiendo más rápido de lo previsto. Cabe recordar que el IPC australiano superó el 7% en 2022, en pleno shock inflacionario global. La caída mensual del 0,7% refleja moderación en varios segmentos clave, como vivienda, transporte y alimentación. Qué podría hacer ahora el RBA El banco central se enfrenta al clásico dilema: el titular apunta a una política menos restrictiva, pero la métrica subyacente aconseja prudencia. Si la desinflación se consolida en las próximas lecturas mensuales, el argumento a favor de recortes de tipos ganará fuerza. Durante buena parte del último año, el RBA ha mantenido un sesgo restrictivo, priorizando el control de precios frente al estímulo del crecimiento. Un avance sostenido hacia el rango del 2–3% daría margen económico y político para empezar a relajar. El repunte de la media recortada es el principal freno: una inflación subyacente al alza con un IPC general a la baja suele retrasar los recortes. Implicaciones para los inversores en criptoactivos No existe una relación directa entre los datos de inflación de Australia y el precio de Bitcoin. El comunicado de la ABS no menciona activos digitales, y la política monetaria australiana tiene menos peso global que la de la Reserva Federal de EE. UU. o el Banco Central Europeo. Aun así, Australia es la 13.ª economía del mundo y sus decisiones influyen en los flujos de capital en Asia-Pacífico, una región cada vez más relevante para el volumen y la adopción de cripto. Un giro más acomodaticio del RBA podría presionar a la baja al dólar australiano y empujar a parte del inversor local hacia alternativas de reserva de valor. El riesgo para el mercado es que la persistencia de la inflación subyacente obligue a mantener los tipos altos más tiempo de lo que descuenta el consenso. El repunte de la media recortada en mayo recuerda que la desinflación no sigue una línea recta.